Después de los desconcertantes
resultados ofrecidos el 16 de agosto por
un Consejo Electoral sesgado hacia el oficialismo, surge la paradoja de que una
mayoría de venezolanos observe con reticencia las cifras anunciadas, mientras
que entidades internacionales las aceptan, sin esperar la prueba de los vicios
que las hayan menoscabado. Demuéstrese o no el fraude, millones de venezolanos
merecen ser oídos. Ciertas opiniones prematuras podrían terminar avergonzando a
sus autores. Nos amenaza un grave conflicto: una Venezuela insiste en enfrentar
la crisis con el civilizado instrumento del voto, y otra, inclinada ayer a
impedir el referendo, pretende hoy envilecerlo. Muchos desestiman esa querella,
a su juicio formal, y repiten sin reflexión o por amistad estratégica, que el
debate es entre ricos y pobres, siendo el señor Chávez el guía de los
postergados. Abusando como pocos de los recursos del poder, el régimen exhibe
con desenfado su intención de dominar en forma absoluta las instituciones públicas y destruir toda
disidencia.
No
hay manera de suscribir la tesis de que un régimen como el del señor Chávez
represente al pueblo que ha sojuzgado. La clase obrera, los pobres del campo,
las mujeres, las etnias aborígenes, los estudiantes e intelectuales no se
reconocen en él. La metodología que en su tiempo nos dio la ominosa cifra de 80% de pobreza, revela que en más
cinco años de estólida revolución, en lugar de reducirse esa vergüenza social,
se ha incrementado al llegar al
82%. Las
propias agencias del gobierno indican que el trabajo informal se incrementó
hasta el 53%, el desempleo
se disparó como nunca, la inflación – pese a la
torrentera de divisas por un mercado petrolero en alza - es de las más altas
del hemisferio, el consumo alimentario cayó drásticamente y como consecuencia
de esa cadena de infortunios estalló la delincuencia común en sórdida alianza
con los pistoleros errantes del régimen.
El
pensamiento clásico, con el ejemplo de la Revolución Industrial, dijo que lo
sustancial en una revolución era su aptitud para impulsar un colosal desarrollo
de las fuerzas productivas, generar superabundancia de bienes y servicios y
elevar la conciencia social a un orden jurídico y cultural, para que la
libertad rompiera las cadenas de la necesidad. ¿Cómo llamar revolucionario a un
gobierno de prodigiosos recursos que, lejos de alentar la capacidad productiva,
destruye el 60% del parque
industrial y reduce en más de un tercio la frontera agrícola? El país,
convertido en agricultura de puertos, está exportando masivamente empleos. La
astracanada no para ahí: se ha creado una nueva clase financiada por los
caudales públicos. Con gran poder político y sin que la ley la alcance, expande
su dominio social. ¿Vale la pena romper lanzas por quien hace gargarismos
revolucionarios pero que a la hora de pactar con las transnacionales lo hace en
condiciones humillantes y ruinosas?
Los intelectuales venezolanos
pedimos análisis libres de complicidad y
manipulaciones. Que la integridad de nuestro pueblo impida la destrucción de
Venezuela en barricadas fratricidas, en nombre de emblemas raídos y consignas
huecas.
FIRMAN:
· Alicia Álamo de Bartolomé
· Francisco
Alarcón
· Aixa Armas
· Guillermo
Barrios
· Freddy
M. Betancourt
· Maritza
Boede Buch
· Soledad
Bravo
· Reinaldo
Calcaño
· Adícea
Castillo
· Israel
Centeno
· Teresa
Coraspe
· Pasqualina
Curcio
· Camilo
Daza Ramírez
· Luis de Lión
· Rafael
Di Prisco
· Thais Erminy
· Arquímedes
Espinosa
· Carlos
A. Figueredo
· Paulina
Gamus
· Soledad
Gutiérrez B.
· Ana
Cristina Hemriquez
· Marianne
Kohn Beker
· Hercilia
López
· V.J. Los Arcos Ayape
· Héctor
Malavé Mata
· Manuel
Malaver
· Julio
Cesar Mármol
· Américo
Martín
· Ricardo
Mitre
· Maria
Celina Nuñez
· Eduardo
Orozco
· Edilio
Peña
· Rolando
Peña
· Vilma
Petrash
· Eduardo
Pozo Pradas
· Numa
Quevedo Casas
· Olga Ramos
· América
Ratto-Ciarlo
· Julie
Restifo
· Ángel
Rivero
· Jorge
A. Rodríguez
· Irene Rodríguez Gallad
· Miguel
Ron Pedrique
· Malena
Roncajolo
· Alfonso
Salazar
· Antonio
Sánchez García
· Enrique
Shironi Mazzei
· Hector Silva Michelena
· Julio
Sosa
· Nicolás
Soto
· Iraida Tapias
· Thaelman Urgelles
· Vilma
Vargas
· Javier
Vidal
·
Ángela
Zago
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